Salida de Campo
Una
salida de campo rompe con lo habitual, hace que la enseñanza sea más práctica e
interesante para el alumno dejando atrás en método tradicional de clases en el
aula, haciendo que al alumno le despierte el interés por aprender mediante la
observación de una manera didáctica.
Contribuyen
a la educación ambiental de nuestros alumnos, para lograr un buen proyecto de
salida e campo es importante conocer el lugar a donde se quiere ir a observar,
tener una buena planeación para llevarla a cabo y una buena organización. Así también los alumnos deben de actuar de
una forma responsable, activa y solidaria, mientras observan deben hacer
anotaciones para después reflexionar sobre ello.
El
profesor debe de permitir que los alumnos exploren activamente, en este caso
ellos son los protagonistas.
Realizar
una salida de campo no es nada fácil, pero le ayudara a los alumnos a
desarrollar un pensamiento crítico.
Finalmente
al terminar la salida de campo es importante que los alumnos hagan sus
conclusiones de los nuevos conocimientos obtenidos.
Como
producto del proceso de investigación formativo adelantado, se reconoce la
salida de campo como estrategia pedagógica, que favorece la enseñanza por parte
del docente y el aprendizaje significativo de los estudiantes. Por ello, en
este caso, es importante explicitar su concepción, naturaleza, características,
valor y practicidad en los contextos escolares. Se concibe la salida de campo
como una actividad científica asimilable metodológicamente a cualquier tipo de investigación,
como lo afirma Delgado (1999); por tanto, en ella, se realiza la adquisición
sistemática de datos nuevos o brutos dentro de un área previamente delimitada.
El contacto directo con el territorio, permite alcanzar un mayor conocimiento
del mismo, que por supuesto, permea el acto educativo al invitar al análisis de
lo local, de gran riqueza para adquirir conciencia espacial desde el entorno.
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